El ex gobernador pasó de los lujos a comidas de treinta pesos a la huelga de hambre.

Tras su encarcelamiento en el Reclusorio Norte, el ex gobernador Javier Duarte anunció el pasado 17 de agosto una huelga de hambre “derivada de las injusticias y abusos que se están cometiendo” contra su persona.

El anuncio creó expectativa especialmente porque el acusado de delincuencia organizada y lavado de dinero es conocido por su amplia figura.

Durante su estadía en una prisión de Guatemala (donde fue capturado y extraditado) se alimentaba de huevos, frijoles, arroz y pequeñas porciones de carne de res o pollo.  El gobierno del país vecino anunció en abril pasado que cada comida que se le proporcionaba a Javier Duarte tenía un costo de 30 pesos.

Su huelga de hambre duró 16 días, mismos en los que solamente ingirió agua, miel y limón. Aunque el 26 de agosto, casi diez días después de haberla empezado, rompió con ese régimen puesto que su hermano lo visitó y ambos comieron sopa de verduras.


Tan solo cuatro días después de iniciada su “dieta”, Duarte ya había bajado cinco kilos, según el reporte médico. De igual manera, la huelga tuvo que ser interrumpida porque, según los médicos, la vida del recluso estaba en riesgo.

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