Pese a que Enrique Peña Nieto dio por cancelada la tradicional cena del Día de la Independencia, miles de mexicanos continuarán con la celebración.

Enrique Peña Nieto informó que como muestra de solidaridad por los recientes daños ocasionados por el sismo de 8.2 grados que azotó al país la semana pasada, no habrá cena de Independencia en Palacio Nacional.

Y a pesar de que a todos los mexicanos nos han dolido las perdidas que ocasionó el sismo del jueves pasado,  no podremos dejar pasar la tradicional cena del día de la Independencia.

Su acto de solidaridad ha sido aplaudido por algunos:

Dentro de todo lo malo en la gestión de#HenryMonsterPeñaNieto , un gesto adecuado, la presidencia suspende la "cena patria" por sismos.

— Gabriel Hdz Romero (@ghromero13) 13 de septiembre de 2017 ">

Por eso, a continuación, te presentamos cinco platillos típicos de nuestro país que -nosotros sí- podremos disfrutar en esta celebración:

El pozole -de orígen prehispánico-, adornado con lechuga, rábano, cebolla y un toque de orégano, es la mejor opción para celebrar estas fiestas patrias. Porque además de su delicioso sabor, posee una cualidad única: su durabilidad. ¡Tendrás pozole para toda la semana!


El chile en nogada no solo es sabroso, es hermoso. Basta con verlo una sola vez para creer que es un platillo hecho por los mismísimos dioses. Y aunque el chile en nogada tiene el inconveniente de que solo podemos disfrutarlo una vez al año, su sabor se mantendrá en tu boca para toda la vida.


El pambazo -una telera bañada en chile guajillo, integrada con papa, lechuga, queso y crema- es el más humilde de todos los platillos. Y es que no importa en dónde lo disfrutes y con que lo acompañes, siempre sabe igual. Tal vez se deba a la sencillez de su receta.  Además, cumple con la mejor de las funciones: con uno solo quedarás satisfecho.


Con las enchiladas de mole rojo, a diferencia de los chiles en nogada, podemos deleitarnos con ellas el día que se nos antojen. Debido a que no es tan complicado conseguir unas enchiladas, aunque sí lo es, conseguir unas que nos satisfagan. El secreto está en el mole, y solo nuestra abuelita sabe cómo hacerlo.


Es sorprendente la sencillez de la que gozan algunos de nuestros platillos preferidos, y los sopes son el ejemplo perfecto de esa simplicidad. Solo necesitamos de unas tortillas de comal echas a mano, darles una ligera pellizcada por la orilla, untarles frijoles refritos y una buena salsa -verde o roja- para estar contentos durante toda la noche. 


¡PROVECHO!

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