Hay que "ler" bien.

La idea de que Uber era una empresa innovadora -y más eficiente- preocupada por preservar la seguridad de sus usuarios, era falsa.

La flamante idea de que Uber era más seguro que cualquier otro transporte, quien sabe quién la cultivó, pero nos cautivó.

Este miércoles, la empresa ha actualizado sus términos y condiciones -como su domicilio, los elementos de identificación de identidad y los términos de pago-. Sin embargo, por la noticia, hubo quienes se percataron de que Uber  -desde 2016- ya se había deslindado de preservar tu seguridad. Se espantaron.

No es nada nuevo.

En estos términos -ya viejos- salta a la vista que Uber no da garantía sobre la eficiencia del servicio:

"Uber no hace declaración ni presta garantía alguna relativa a la fiabilidad, puntualidad, calidad, idoneidad o disponibilidad de los servicios o cualquiera de los servicios o bienes solicitados a través del uso de los servicios, o que los servicios no serán interrumpidos o estarán libres de errores”.

Ni de  cualquier percance que pueda sucederte:

“Uber no garantiza la calidad, idoneidad, seguridad o habilidad de los terceros proveedores. Usted acuerda que todo riesgo derivado de su uso de los servicios y cualquier servicio o bien solicitado en relación con aquellos será únicamente suyo, en la máxima medida permitida por la ley aplicable”.

También te hace renunciar a presentar demandas contra ellos:

"Usted acuerda mantener indemnes y responder frente a Uber y sus consejeros, directores, empleados y agentes por cualquier reclamación, demanda, pérdida, responsabilidad y gasto”.


¿Tu reacción?


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