¿Será posible que la batalla por la presidencia se convierta en una especie de musical en la que gane no el que tenga las mejores propuestas, sino el mejor ritmo?

La forma con la que nuestros precandidatos a la presidencia de México nos han ensordecido los últimos meses no ha sido con discursos, sino con música. Han querido demostrar que saben cómo moverse, al menos, en el ámbito musical.

Los sonidos -como el Nanananana- pueden ser comparables al Tatatatata de una ametralladora. El ensayista y novelista Pascal Quignard escribió: “Escuchar no es como ver. Lo visto puede ser abolido por los párpados, puede ser detenido por paredes divisorias o cortinas, los muros pueden hacerlo inaccesible. Lo que se escucha no sabe de párpados, ni de paredes divisiorias, ni de cortinas, ni de muros… El sonido irrumpe. Viola”.

Estamos atrapados en un callejón sin salida musicalizado.

La canción de Movimiento Ciudadano, interpretada por Yuawi, y que ya ha sido impugnada ante el Instituto Nacional Electoral (INE) por considerarse un atentado contra los derechos del niño huichol, llegó a Spotify y ya cuenta con más de 400 mil reproducciones. Pero no ha sido la única ocasión que la coalición Por México al Frente ha sorprendido de forma musical.

Ricardo Anaya y Juan Zepeda, bajo el lema de somos “la misma banda”, interpretaron juntos el tema musical de Ritchie Valens, La Bamba. Hubo memes, y hasta –irónicamente- el lanzamiento del spot coincidió con la fractura del Frente en Chiapas, Morelos y Nuevo León.

Hay quienes creen que somos de bandos diferentes, pero para cambiar al régimen y echar un palomazo, somos la misma banda”, dice Anaya en el videoclip.

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Andrés Manuel López Obrador, precandidato por Morena, también ha utilizado la música como maniobra para acercarse a la gente. Andrés Manuel difundió durante el mes de noviembre una serie de adelantos para promocionar su documental “Este soy”, realizado por Verónica Velasco y Epigmenio Ibarra. En una de las partes su esposa, Beatriz Gutiérrez, canta El Necio del compositor cubano Silvio Rodríguez.

“Esto es para no cansarse, porque si nos cansamos no vamos a lograr nada, entonces la perseverancia se parece a la necedad.” dice Gutiérrez Müller al final de la interpretación.

El corrido Amigo Pepe Meade destacaba las “cualidades” José Antonio Meade, precandidato del PRI, mucho antes de que se llevara a cabo su destape.

"Él nació para servir de corazón, cada día por un México mejor", se escucha al final de la canción.

Tiempo después, la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, hizo un remix de uno de los éxitos de Two Man Sound: Hay que “trabajarle muy duro, muy muy duro junto a Pepe, Pepe Meade… Pepe, pe pe pe pe pe pe”.

Cada canción ha sido compartida hasta el cansancio en redes sociales. ¿Y en verdad,hemos sabido sobrellevarlas?

Entonces, ¿será posible que la batalla por la presidencia se convierta en una especie de musical en la que gane no el que tenga las mejores propuestas, sino el mejor ritmo?

Dato curioso: Alex Ross, crítico musical de The New York Times, en su ensayo Cuando la música es violencia cita a Lily Hirsh, y recuerda cómo en 1985, en Columbia Británica, algunos 7-Eleven llevaron a cabo una estrategia de “disuasión a través de la música”.

Los 7-Eleven “comenzaron a reproducir música clásica y música easy-listening en sus estacionamientos para alejar a adolescentes que merodeaban”. La música era “insufrible” para los jóvenes. Funcionó, los ahuyentaban. “Aquí, la música instrumental se vuelve repelente”, escribe Ross.  


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