Los perros fueron los únicos que se libraron.

Al ver las fotografías de esta familia, pudieras creer que se trata solamente de una mala jugada que alguien les quería hacer pasar, pero en realidad es el trabajo final que una fotógrafa les entregó.

El chiste no solo acaba ahí, la fotógrafa les cobró ¡250 dólares por la sesión!

“Nos dijo que las sombras eran realmente malas en el día hermoso, claro y soleado que tuvimos, y que su profesor nunca le enseñó a retocar fotos”. Lo último lo pudimos corroborar.

Sin embargo, la familia no tomó este gesto a mal y, por el contrario, decidieron reírse ante su desgracia. Por ello, Pam Dave Zaring dijo en su publicación de Facebook: “siéntanse libres de compartir”.

El internet compartió la publicación casi 4000 mil veces desde el pasado viernes.

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