Habría sido una mejor idea darle un trozo de papel.

Los abuelitos son dadores de felicidad, y si piensas lo contrario, mejor lee otra cosa. Esta abuelita de la que te contaremos no es motivo de burla, sino de alegría.

La anciana fue grabada por su nieta mientras intentaba saber cómo utilizar un secamanos en algún baño público. Su nieta, mientras la graba -porque seguramente sabía lo que sucedería después-, le explica el funcionamiento del aparato.

"Tienes que poner tus manos aquí", le dice.

De pronto, su arrugadita piel y su despeinado cabello son alzados por el fuerte aire: “Jesus christ!”


vía LADbible


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