Tiene 132 años.

Una familia australiana ha tenido la suerte de encontrar el mensaje en una botella más viejo del que se tenga registro.

Y sí, todo fue una casualidad. Tonya Illman caminaba por una playa del sudoeste de Australia recogiendo basuras de la arena hasta que se topó con la botella. En una primera instancia pensó en quedársela solamente por el aspecto de la misma, pero al mostrarla a la novia de su hijo, se dieron cuenta de que dentro había un papel.


Al llegar a su casa lo sacaron y pusieron en el horno para secarlo. Cuando finalmente pudieron leer lo que el papel decía se dieron cuenta de que estaba escrito en alemán y que parte de lo escrito a mano se había perdido. Lo único que se lograba leer era que había sido arrojado al mar el 12 de junio de 1886 desde el barco “Paula”.

Los Illman se pusieron en contacto con el Museo de Australia Occidental, cuyo equipo estuvo encargado de comprobar la veracidad del documento. “Increíblemente había una entrada del 12 de junio de 1886 en el que el capitán (de un barco alemán) registraba que se había arrojado una botella por la borda”, contaron los investigadores.


En el mensaje solamente se especificaba el nombre del barco, la fecha y las coordenadas del mismo. En la parte trasera de la hoja se pedía que se enviara ese mensaje al consulado germano más cercano. 

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